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29.5.09

No te arriesgues


No te muerdas los labios para contener tu llanto, no te hagas la fuerte por el otro lado. Escucho tus letras de alguna forma y tu voz, aun que suene normal, se que se quiebra.
Pero quisiera que sepas que no te arriesgues como lo haces, que no sean tan impredecibles como esta vez. Que, aunque conviertas tus miedos en Valor, sepas que puedes recibir consecuencias graves estando sola.
Pero quiero que sepas que no somos todos iguales, siempre hay alguien diferente a todos, que desencaja de los otros.
Quiero darte mi calor, para que sepas que estoy más cerca de lo que estoy. Quiero "amarte" más de lo que hoy "amo". Quiero cuidarte y protegerte, sacarte el mal, la pesadez y las historias.
Comienza a llover, hoy dormirás con una presencia más fuerte a mi lado. Recuerda que te esperaré y te querré cuanto sea necesario. Y mi piel necesita tu color, como mi mirada un fuego interior. Y mi alma necesita un toque en el corazón como mi manos afecto de otras. Y mi mente quiere amarte, como mi cuerpo quiere demostrarte.
[05.05.2009]

Mi llamado temblando

Temblando es como me has dejado
la primera vez que hice un llamado.
Con una noche que ha presenciado
ese primer llamado que no has contestado.

Lo he intentado varias veces,
pero siempre has rechazado mi llamado.
Y yo, queriendo contenerte con mis brazos
desde lo lejos para animarte.

Escuchar tu voz silenciándonos.
Hacerte escuchar cada palabra
dándote ánimos, cuidando tus ánimos bajos.

Y me dejaste por primera vez temblando
por impotencia a no brindarme tu voz.
Temblando de furia a que no me dejes
apoyarte por primera vez.
Y me has dejado temblando,
con el teléfono a mi lado.

Lo he intentado, pero no has hablado,
siempre escapabas a mis llamados
por algo que te asustaba.
Pero libérate y atiéndeme.

Temblando mis manos han depositado
un sentimiento malo porque no
has contestado mi palabra.

Y te he llamado, atendiste pero has callado.
Solo tu respiración había escuchado,
y de mi voz un susurro salió murmurando.

Y me dejaste por primera vez temblando
por impotencia a no brindarme tu voz.
Temblando de furia a que no me dejes
apoyarte por primera vez.
Y me has dejado temblando,
con el teléfono a mi lado.


Y te tomé desprevenida y te llame,
en una tarde cualquiera solo para hablar.
Has atendido y mi mundo se ha sacudido,
¿Ves? Era solo eso lo que te quería decir.
[9.05.2009 -12:13-]

8.5.09

A pesar

Hoy, a pesar que el frío no enfríe
y la verdad sea más verdad,
imagino que sí no estoy ahí,
no me siento feliz.

Quisiera estar a tu lado
en este día gris y
que tus ojos pida con tu voz
el sentimiento que tiene miedo,
así puede ser tu misma.

Quiero estar más en tu vida, sentirme más a tu lado,
tener tus labios abrazando lo que piensas,
sostener mi mirada que no habla y
amarte hasta que mi cuerpo se desgaste.
Tomarte de la mano sin pensar en que te puedes ir.


Este día, a pesar que la lluvia se enfríe y
que mis versos no sean veros,
te diré las palabras que necesitas,
para que tu cuerpo viva

Necesitaría tu presencia
en esta noche de poemas.
Tengo el registro de tu voz,
y ahora que te has acostumbrado,
cuando sea, llámame.

Quiero estar más en tu vida, sentirme más a tu lado,
tener tus labios abrazando lo que piensas,
sostener mi mirada que no habla y
amarte hasta que mi cuerpo se desgaste.
Tomarte de la mano sin pensar en que te puedes ir.

Encuentros [Parte II]

Miró sus ojos, llenos de inseguridad y pensó que después de seis meses era tiempo de conocerse mejor. Él quería brindarle seguridad a su mirada, darle un camino a sus ojos perdidos y responderle por vez primera lo que su mente decía. Dejó plasmado en un papel la dirección de la ubicación donde estaba para encontrar más fácil a la persona que aquellas fotografías le regaló.

Esta vez escribió una carta a modo de presentación, para que ella sepa de él y sepa que él se admiró desde aquellas fotografías que, por alguna causalidad, sus manos habían sostenido. Escribió poco, esta vez por ser breve, pero sus oraciones decían párrafos.

Se despertó de madrugada, el sol todavía no salía y la luna continuaba con su vida. Perdido en sí, sin saber él lo que hacia por estar tan cansado, con el sueño aún pesado, con los parpados cerrados y caminando para todos lados, chocándose con objetos, muebles, pero continuó. Ni él mismo sabia lo que estaba haciendo pero su cuerpo era tan pesado que ni los parpados podía separarlos, como si su cuerpo hubiese tomado vida. Agarró esas pocas hojas que se notaban amarillas, ya que pedían a gritos que sean recibidas. Buscó en un cajón que tenía separado esos objetos recibidos por el destino y los observó. Puso las hojas amarillas en el sobre y anotó su nombre, su dirección, su código postal, y solo tuvo que averiguar un código postal que no sabía. Pero anotó la dirección de su casa. Luego de haber conseguido el código postal por Internet, al día siguiente envió el sobre.

Ella pensaba de a ratos la manera de buscarlo, también pensaba en su presencia, en la forma de su cuerpo, los detalles de su cuello, en el color de sus ojos, en su mirada, en el tono de su habla. Pero más pensaba en lo que sus manos expresaban. Reflexionaba sobre su pasado, en los hombres que el destino le había dado y que el pasado los había pisado, pero que no había olvidado. Pensaba en los hombres que la habían lastimado, en los que ha esperado, en los que la han maltratado, en los que huellas le han dejado, en los que se han abusado, en los que la han humillado, de los cuales pensó que se había enamorado, en los que la han amenazado.

Ella no sabía nada de aquella persona, pero a su vida había entrado y la dejó con intriga. Un día soleado recibió por debajo de su puerta un sobre. Se extraño de aquello que tenía en sus manos, con un nombre que no le decía nada, pero si la letra. Abrió el sobre con tono tranquilo, pero con ansias de devorarse las hojas internas. Leyó su contenido, pero esta vez decía tanto en tan poco y dedicada a ella. Al llegar al final quiso volver al principio, así no terminar. Leyó de ahí las palabras que ella andaba buscando, pero en toda su vida nunca las había encontrado.

No eran todas, pero si la mayoría. Respondió a cada párrafo, a cada oración, a cada pregunta, se explayó por su ojo observador, no se le escapó ninguna palabra, hasta puso más de las que ella esperaba. Se animó a escribir como nunca escribió, ni ella misma se conocía con esas letras, pero nunca se había sentido TAN ELLA, en toda su vida. Suelta, transparente, pura, viva, tan ella. Por primera vez la causalidad del destino le mostraba un camino diferente a todos los que se había subido. Esta vez disfrutó su regalo.

Cuando se dio cuenta, la noche se había vuelto madrugada, se había perdido en ese mundo, olvidándose de que existía el hambre, el tiempo, la luz, el ruido, etc. Él la había exprimido, la había hecho sentirse ella como nunca lo había vivido.
Descansó y envió por primera vez la cata a esa persona, que sabía que era hombre, que tenía sentimientos, que vivía en una ciudad grande, que escribía, que el último tiempo la había sentirse viva.

Él se sentaba todas las madrugadas en su lugar, esperando a que la vida lo sorprenda con alguna novedad, pero espero días y las noches que lo seducían se hacían más largas. De a momentos se sentía nadie, se sentía perdido. Se buscaba a sí mismo, pero no lo lograba. Dejó de lado esos sentimientos extraños, que mucho lo estaba perjudicando. Comenzaba algo raro en él, algo que no podía deducirlo. Él se sentía confundido con lo que le sucedía en su vida, quiso dejar todo, pero no se animó.

Tenía problemas, necesitaba apoyo de verdad, pero no lo recibía. Se sentía vacío a menudo, solo. Explotó varias veces, lastimó a poca gente pero intencionalmente, no medía sus palabras, no se daba cuenta de lo mucho que decía en pocas palabras. Estaba diferente, en varias ocasiones mostraba sus dientes, pero no se daba cuenta del daño que causaba, de lo grave que resultaba. Estaba tan confundido que ni él mismo se entendía, hasta se mentía aunque repugnase las mentiras. Era de alarmarse al ver su presencia, todos se escondían y no decían sonido alguno.

Pero una mañana de frío se levantó temprano y después de la rutina cotidiana, recibió en su buzón un sobre. De la emoción lo abrió en el acto, y, caminando a su cama, leía una carta que era de ella. Descubrió que ella tenía una letra grande y cursiva, respondiendo a cada pregunta qué el había hecho, a cada palabra que él había puesto. Descubrió como era ella, con su personalidad, en la actualidad, en su pasado. Analizó también el tiempo en recibirla, lo cual le indicó el grado de emoción

[Continuará...]

4.5.09

Vuela lejos

Y vuélvete a levantar una vez más,
no te rindas porque eso te afectará.
Tu has hecho bien las cosas,
solo que no entiendes el por qué.

No quieres encontrarlo para abrazarlo,
pero tu cuerpo necesita un abrazo.
Quiérete más, intenta superarlo,
estaremos a tu lado para darte apoyo.

¡Vamos, vuela otra vez!
Vuelve a la niñez.
Estaremos nosotros a tu lado,
apoyando nuestras manos en tus brazos.

¡Vamos, vuela más alto!
Vuelve a tu adultez.
Sí te rindes, llámanos,
gritaremos a los vientos para vos.

Tienes miedo de no ver sus ojos otra vez,
de decirle "te amo" con facilidad.
Y tu, achicada, quieres llorar,
poder decir el último adiós.

Sientes a tu cuerpo que esta por colapsar,
que tu mente no puede continuar
por causa de esas palabras heribles.
Y grita ahora, bien alto, alto.

¡Vamos, vuela otra vez!
Extiende las alas, cree en tu fe
de que podrás sanar tu vida.
No caerás, porque volarás.

¡Vamos, cuela más alto!
No te caigas por su llanto.
Sigue soñando con el mundo que extrañas,
no pierdas la costumbre de crear.

¡VUELA. VUELA MÁS!
Encuentra la manera de sentirte bien,
no pienses en la decisión.
No le tengas miedo al tiempo.

Hay días en los que llorarás,
días en los que no aguantarás.
Y ten miedo de tus miedos,
pero no te rindas por ellos.

¡Nunca jamás! ¡Nunca jamás!
Es donde quieres estar,
en un lugar donde no tiene que elegir
y el mal no exista.

¡Vamos, vuela otra vez!
Vuelve a la niñez.
Estaremos nosotros a tu lado,
apoyando nuestras manos en tus brazos.

Otorgado


Son tantos mis motivos para contarle
en mis madrugadas, los sentimientos
que, esas noches despejadas, demuestran.

Un muro derribé, ahora me faltan muchos.
Ya derribé bastantes, y, aunque me desgaste,
continuaré quebrantando paredes.

Este último muro que intenté pasar
me costó mucho esfuerzo destrozar,
pero se que pude, se que puedo más.

Pero ese Iceberg que encontré detrás de ese
muro gigante era el que me impedía el paso,
así que me transformé en calor.

Me has enseñado un regalo nuevo, tu voz.
Aprecio haber escuchado más allá de tu
respiración y del tacto en el papel.

Ahora quedan más cosas para encontrarnos,
una mirada, un abrazo, unos mimos,
sentir nuestros perfumes, y muchas más...

Me has demostrado tu rostro por fotos,
me has demostrado lo que tus manos dicen,
me has demostrado el sentimiento.

Hoy pienso en tu voz, en que evolucionó
de respiro a un sonido.
¿Qué será el próximo regalo?

3.5.09

Encuentros#1

Ella una mujer amante de fotografías. Él un amante de la escritura. Sus perfumes nunca se han cruzado y sus ojos nunca se han mirado. Sus voces no se han conocido y su tacto no ha sido tocado.

Sus hojas escritas han volado, recorrido paisajes a esa hoja en blanco, que se le impregnaron esas largas horas de viaje y a sus manos, de causalidad, han llegado. Ella intenta comprender que ha sucedido, pero no entiende cómo se ha producido. Por eso toma fotografías distintas después del hecho sucedido. Comienza a observar más por dentro, empieza a ver lo que el ojo humano no quiere interpretar, y esas fotografías las lanza arriba de un pastizal, así el viento las lleva a un lugar distinto al que las suele alcanzar y los kilómetros recorridos que esas fotografías llenas de vida han capturado, se les impregnaron poesía escrita.

Intendiblemente él no comprende de qué se lo que tiene en sus manos, no entiende como han llegado a sus brazos. Observando poesía, mirando fotografías, él se da cuenta que esa persona tiene una vida que le gustaría ser compartida, pero no sabía cómo encontrarla, por lo cual dejó que el destino actuara para hacer nuevas escrituras.

Escribió muchos días, muchas hojas de cuadernos han sido producidas y él no se cansaría de hasta encontrar a la dueña de las fotografías con poesía incluida. Escribió y no se cansó. Subió a un edificio alto, de los que abundan en esa ciudad, y las lanzó sin miedo sin miedo. Las lanzó produciendo una imagen. Tal imagen impactante asemejada a una bandada de aves despegando del suelo, volando hacia el gran cielo.

Él, seguro, sin borradores, confió en sus instintos, seguro que el destino haría lo suyo. El cielo se pintó de blanco por segundos, haciéndole cree a la gente de abajo que una nube se había presenciado. Y volaron lejos esas hojas, se fueron lejos, el viento impulsó con ganas y por mucho tiempo ella nunca supo nada, hasta que un día sus ojos se sobresaltaron, dejándola fuera de contexto a sus pensamientos, a sus ojos observadores fijados en un punto.

Ella no entendía y, por más que quisiera, no comprendía lo que el destino había formado para ella. Fotografió el momento y se lo quedó para ella. Los siguientes días no entendía nada, sus ojos analizadores eran ojos normales, distintos a otros días, no podía concentrarse, no entendía como hacer para congelarse, como endurecerse. Pero no se enfocaba con su objetivo, tenía miedo de haber perdido lo que ella había adquirido de nacimiento. No sabía la posición, no comprendía, porque los escritos la habían dejado anonadada. Se cansó de estar así y se concentró en responder con fotografías lo que los culpables escritos recibidos le habían robado.

Un día entero a exclusiva dedicación, solo para los escritos. Entendió y le devolvió la vida que esas letras le habían secuestrado. Hizo la selección de las fotografías que capturó, pero la poesía de las imágenes representadas iba escrita en ellas, no iban impregnadas. Envió con su letra su nombre en cada fotografía. Esta vez no las lanzó, simplemente las envió a que las palomas llevaran lo que sus ojos habían capturado. Las envió a una ciudad grande como punto de ubicación y el palomar se extendió a los cielos cubiertos de nubes amenazadoras de lluvia. Unas nubes cargadas que duraron días.


Él continuó su vida, pensando en preguntas que él no sabía responderlas, donde intentaba entender la respuesta de la gente, pero ninguna era algo consistente, ninguna se justificaba decentemente. Una tormenta se aproximaba. Él, amante el lamento del planeta tierra, siempre presenciaba su llanto, no la dejaba sola. Se quedaba para entender lo que otros humanos no la ayudaban, que constantemente se siente maltratada.

En esos días, empapado de los aires que traían los mares en forma de gotas, él extendió su vista al cielo y sus brazos, a la par de los hombros, mirando las nubes grises. Empapado, de repente algo se le apoyó en su mano, como sí un calor le sacara su cuerpo temblando. Un bollito fue depositado en su mano. ¿Cómo pudo suceder algo así? No entendía, por más que lo intentase, ese bollito lo desencajó. Lo agarró con sus manos y lo abrió. Una fotografía de alguien con una sombrilla en un día de calor… Y él mojándose. Sin comprender, queriendo agarrar la sombrilla y usarla, así observar mejor esa fotografía que en sus manos reposó.

Entró a su casa y admiró esa fotografía que le llenaba su interior.
[Continuará…]

2.5.09

Words'#29

Demuestra, Sagrada, Guarda, Marcha,
Resistencia, Guerra, Fortaleza, en Honor,
Sagrada, "Hasta la muerte", sin Vergüenza, sin Miedo.

Respeto, Perdona, Calmado, Destino,
da Fuerza, Planeta nuestro, sobrevive, Perfumado,
a la Reputación, es mi Frustración, la Esencia, con Gloria.

1.5.09

Otoño primaveral

El mismo error del cual no salgo,
Y estoy perdiendo tiempo en mi.
Golpeo mi puerta al no poder dormir,
y salgo de mi habitación
y las estrellas brillan su esplendor.
Recuerdo que estuve equivocado,
que mis pies me llevaron a donde estas hoy.

Esta es una noche fría,
una noche en un año.
Es una noche de otoño,
un otoño que no esta claro...
Esta madrugada será mi casa.
Esta madrugada es cuando más te necesite.
Es la oscuridad la que habla,
pero tu no sabes comprender.

Y yo quiero perderme en tus brazos,
que me sostengas de las manos,
solo sintiéndome en un deseo anhelado.
Y vuelvo atrás las cosas que dije
para volver a sentir el respirar que perdí
al no vivir que estabas esta noche en mi.

Ahora es cuando más lo necesitas,
y vuelvo al pasado que no quise.
No hago esto para tener a un lado donde ir,
lo hago porque en mi hogar vivís.

Este es el otoño primaveral.
Estos son los sueños que dejé,
cubiertos de hojas, los tapé.
Esta no es una simulación de lo
que mi cuerpo quiere expresar hoy.

Crucé el cablerio y me conecté
donde mis pasos me trajeron.
Y aquí estoy, escuchando tu respiración.
Y te llamo porque no perderé otra oportunidad.
Y grito con todo el furor que estoy loco.

Alma madrugada

Madrugadas sentidas que hablan.
Hablan de lo debido, de lo deducido.
Deducido por lo que tus palabras dicen.
Dicen lo que no quieres decir, ocultándolo.
Ocultas tus verdades por un sordo miedo.
Miedo a penetrar tu mundo.

Perfuma todo alrededor,
escribe palabras como un escudo protector,
confiesa lo que tienes guardado en tu interior.
Supe más de ti, supiste mas de mi.
Duéleme en el alma madrugada.

Noches acercándome a tu mesa.
Mesa donde charlamos de nosotros.
Nosotros somos horas.
Horas que se desgastan en el tiempo.
Tiempo que se reduce a distancia.
Distancia que hoy en día nos separa.
Separación a causa de kilómetros.
Kilómetros que gritan nombres.

Perfuma todo alrededor,
escribe palabras como un escudo protector,
confiesa lo que tienes guardado en tu interior.
Supe más de ti, supiste mas de mi.
Duéleme en el alma madrugada.


Nosotros mismos hemos podido.
Pudimos uno contra el otro.
Otro daño recibido, un llamado perdido.
Perdidos en una lejanía.
Lejanía más allá de nuestras realidades.
Realidades que me acercan hoy a ti.
Tu que esta noche me haces sonreír.